Conducción nocturna
Conducción
nocturna
Conducir de noche multiplica los riesgos aunque la carretera esté despejada. Visibilidad reducida, fatiga y deslumbramientos son los enemigos principales.
Por qué es más peligroso
Visibilidad respecto al día
Riesgo de accidente mortal
Alcance de luz corta
Consejos clave
Activa las luces largas en carretera cuando no haya vehículos en sentido contrario. Cambia a cortas en cuanto detectes otro coche para no deslumbrar.
Si te deslumbran, mira hacia el borde derecho de la calzada, no directamente a los faros del otro vehículo. Reduce velocidad y no intentes adelantar.
De noche debes poder detenerte dentro del alcance de tus luces. Si vas a 120 km/h pero tus luces solo alcanzan 100 metros, vas demasiado rápido.
El cuerpo pide descanso de madrugada aunque no lo notes. Para cada dos horas a descansar, estira las piernas y toma algo. Si tienes sueño, no sigas.
De noche es más difícil calcular distancias y el tiempo de reacción puede ser mayor. Amplía la distancia con el vehículo de delante al menos un 30%.
La suciedad en el parabrisas amplifica el deslumbramiento creando halos de luz. Limpia el cristal interior y exterior antes de salir de noche.
Señales de fatiga al volante
Los ojos se secan y pican. Es una de las primeras señales de que el cuerpo pide descanso.
Pequeñas correcciones continuas del volante o salidas involuntarias de la línea son señal de alarma.
Si no puedes recordar lo que has recorrido, es posible que hayas tenido microsueños sin darte cuenta.
Es la señal más grave. Para el vehículo en el primer área de descanso segura de inmediato.
Antes de salir de noche
Comprueba que todos los faros funcionan y están bien orientados. Un faro mal regulado deslumbra sin que lo sepas.
Si ya tienes sueño antes de arrancar, el café no lo soluciona. Descansa primero o aplaza el viaje.
Marca áreas de descanso cada 2 horas en tu ruta antes de salir. Tenerlas localizadas facilita parar a tiempo.
Parece obvio, pero algunas personas olvidan quitárselas al anochecer. Reducen aún más la visibilidad nocturna.
Conclusión
Conducir de noche exige más concentración, más precaución y más descanso. Adaptar la velocidad al alcance de tus luces, vigilar la fatiga y mantener los cristales limpios son hábitos simples que pueden marcar una gran diferencia en tu seguridad.